Mesa Censura y Falsificación

Primer Coloquio de Cultura Visual

Oaxaca, México. 2016

 

 

La censura de las obras de António Vieira en la Nueva España durante los siglos XVII y XVIII

Claudia Alejandra Benítez Palacios

La obra del jesuita portugués António Vieira circuló por la Nueva España desde el último cuarto del siglo XVII hasta el primero del XIX. Sin embargo, se intentó evitar su impresión y difusión en las posesiones de la Monarquía Hispánica porque en algunos de sus textos criticó el gobierno de los Austrias en tiempos de la Unión Peninsular, defendió la causa de la Restauración de Portugal y anunció la sustitución de la casa de Habsburgo por la casa de Braganza como cabeza de una monarquía católica universal. Esto último lo llevó a defender a los judíos expulsados de la Monarquía Lusitana y a los cristianos nuevos del reino, quienes tenían un lugar importante dentro de sus profecías. Por esa razón fue enjuiciado por la Inquisición romana y portuguesa cuando murió el rey Joao IV, a quien había servido como consejero y predicador real. Aun así, sobre todo los sermones de Vieira llegaron en grandes cantidades al virreinato desde Europa y en menor medida su obra profética, aunque las autoridades hispánicas eliminaron algunos párrafos por cuestiones políticas y religiosas. Se trataba de los discursos sagrados de uno de los mejores oradores católicos de su tiempo, por eso se utilizaron principalmente como modelos de predicación entre los clérigos novohispanos en formación. No obstante, algunos de ellos impugnaron ante la Inquisición en México el contenido de un par de sermones, así como su libro Historia do futuro, por considerar que iban en contra de la autoridad de algunos personajes sagrados y miembros de la monarquía y la Iglesia hispana, como Juan el Bautista, el mismo rey o el obispo Juan de Palafox.

Censura en Guadalajara, siglo XIX. El caso de las Ruinas de Palmira

Luz María Pérez Castellanos

La difusión de las ideas contenidas en los medios impresos fue motivo de constante preocupación tanto para las autoridades civiles como eclesiásticas, por diversos motivos. Para las primeras, porque pudieran atentar contra la estabilidad del gobierno y en cuanto a las segundas porque representaban la posibilidad que ideas arraigadas durante un largo tiempo fueran cuestionadas. La propuesta para este trabajo es mencionar algunos de los libros e impresos prohibidos y censurados en Guadalajara particularizando en la obra Las Ruinas de Palmira, publicada en 1791 por el filósofo francés Constantin François de Chasseboeuf, Conde de Volney; con la finalidad de explicar por qué este libro en particular fue censurado durante mucho tiempo, relacionando las ideas contenidas en él con lo que estaba sucediendo en la ciudad en la primera mitad del siglo XIX y los efectos que se pensaba que la lectura del mismo podía tener en los habitantes de la ciudad.

Censura Inquisitorial: el caso de Pedro Ocharte

María Lilia Rosas Martínez

Bien sabido es que, en la Nueva España, la censura del material impreso se llevó a cabo de manera sistemática a partir del año 1571, mientras el arzobispo Moya de Contreras se hacía cargo de la Inquisición. Por ello no resulta extraño que los impresores fueron constantemente vigilados en su oficio, y cualquier conducta trasgresora fue castigada. Tal fue el caso del impresor Pedro Orcharte, quien fue acusado de hereje y luterano, por poner en un grabado de la virgen del rosario con la frase: “Estas cuentas son cincuenta. En valor y eficacia. El pecado que os reza, jamás le faltara gracia. En México en casa de Pedro Ocharte, 1571.” Pues dicha frase aludía al hecho de que solamente debía rezársele a Dios y no a los santos, según se lee en la denuncia. ¿Cuál es la importancia del caso de Ocharte? Más allá de la riqueza que aporta el proceso inquisitorial, si nos centramos en la estampa de la virgen del Rosario que fue la detonante para que el impresor fuera denunciado, se nos revela la importancia de las imágenes en conjunción con las palabras para trasmitir mensajes de mayor impacto, pues la frase que acompaña la estampa, pudo ser olvidada. Así dicha imagen se convirtió en una composición de varios significados, pues en diversas ocasiones lo que trasciende en las conductas sociales no son las cosas o las personas en sí mismas sino aquellos símbolos y el valor que se les otorga. De ahí la importancia y mi interés por el proceso contra este impresor.

 

 

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